Arte

Declarada Monumento Histórico - Artístico en 1974, la Villa de Torrelaguna encierra un valioso patrimonio cultural y arquitectónico. La impronta de Cardenal Cisneros, hijo de la localidad y regente de España antes de la llegada de Carlos I, se deja ver en todo el municipio, especialmente en la monumental Plaza Mayor, donde el antiguo Pósito hace hoy veces de consistorio. La iglesia de Santa María Magdalena es quizá el monumento más altivo. Sus soberbias dimensiones parecen "tomar" la plaza y todo aquello que pase por ella. La ermita de Nuestra Señora de la Soledad, el Palacio de Salinas o la Abadía de Concepcionistas Descalzas son otras de las "perlas" artísticas que el viajero podrá contemplar a su paso por este bello pueblo madrileño.

En el conjunto urbano de la Villa de Torrelaguna es claramente visible su estructuración medieval. Sabemos que esta localidad estuvo organizada en diferentes barrios, articulado en uno central, la Magdalena, que se extendía alrededor de la Iglesia Parroquial.

Iglesia  de Santa María Magdalena 

Esta iglesia es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura gótica madrileña. Su construcción abarca desde los primeros años del siglo XV hasta el primer cuarto del siglo XVII.

Se trata de una iglesia de planta basilical con tres naves, siendo la central más ancha y alta que las laterales. Los muros que las separan están formados por una arquería baja y el claristorio,  con ventanas apuntadas y decoración de trifolios. Las naves se cubren con bóvedas de crucería. En la iglesia hay cinco capillas laterales, tres de ellas se abren en el lado norte y las otras dos en el lado sur. La cabecera está formada por tres ábsides poligonales separados cubiertos con bóvedas de crucería. A los pies del templo se encuentra el coro alto que se eleva sobre tres arcos carpaneles, que incluye una tribuna para el órgano con una rica decoración renacentista de yeso.

A los pies y adosada al muro Norte se alza la torre de la iglesia y junto a ella se sitúa la portada principal, dividida en tres calles separadas por contrafuertes. Los vanos laterales son apuntados y el central un arco carpanel; el tema decorativo representa la Imposición de la Casulla a San Ildefonso.

La portada sur, de la Resurrección o de la Pascua se encuentra retranqueada entre las dos capillas de los siglos XVI y XVII, y refleja las características de la arquitectura hispano flamenca de finales del siglo XV. Sigue el esquema de arco apuntado enmarcado a su vez por otro mayor con remate conopial y decoración de florones y motivos geométricos flamígeros.

  • La capilla bautismal nueva fue realizada en el siglo XVI. Se trata de un sencillo habitáculo rectangular cubierto con una gran bóveda de terceletes y ligaduras. En el centro se sitúa la pila bautismal gótica  del siglo XVI  realizada en piedra. En las paredes, y a modo de decoración, se disponen fragmentos de antiguos retablos.
  • La capilla de la Asunción, fundada por Ana Bernaldo de Quirós, fue realizada en el siglo XVII en estilo barroco. Es de planta cuadrada y está cubierta  por una cúpula sobre  pechinas ricamente decoradas con escudos. El lienzo de la capilla es de Eugenio Cajés y representa el tema de la Asunción.
  • La capilla de San Gregorio, fundación del inquisidor Gregorio Vélez, se construyó entre 1540 y 1544. Se accede a ella a través de un ornamentado arco plateresco. Es de planta rectangular, cubierta con bóveda estrellada y posee una pequeña cabecera poligonal. En los muros Norte y Oeste se abren dos arcosolios de similares características. En el centro de la capilla se encuentra el sepulcro marmóreo del inquisidor Gregorio Vélez.
  •  La capilla de la Anunciación fue fundada por los López de Segovia a fines del siglo XVI. Tiene planta de cruz griega con los brazos poco desarrollados, y está cubierta por una cúpula. Consta de sacristía, pequeño coro alto y cripta subterránea con los restos del fundador, Fernán López de Segovia, cuyo monumento se encuentra en el altar en forma de arcosolio. El frente del altar está cubierto por un enorme lienzo de Patricio Cajés.
  • La capilla de San Felipe fue fundada por doña Petronila de Pastrana en 1626. Es de planta cuadrada y está cubierta con una cúpula. El gran lienzo del altar,  obra atribuida a Eugenio Cajés, representa el martirio de San Felipe. El monumento funerario de la fundadora y su marido, Felipe Bravo Daguayo, se abre en el muro sur de la capilla en forma de hornacina.
  • La cabecera está dividida en tres partes; en la central se encuentra el gran retablo barroco del segundo tercio del s. XVIII, de madera dorada y policromada apoyado sobre un zócalo de piedra. Tiene banco, un cuerpo con tres calles y ático en forma de media cúpula. En la calle central una gran hornacina alberga la escultura de la patrona de la iglesia, Maria Magdalena penitente, realizada por Luis Salvador Carmona en el segundo tercio del s. XVIII. En las calles laterales se abren otras dos hornacinas, que acogen las imágenes de S. Isidro Labrador  (izquierda) y Santa Maria de la Cabeza (derecha). El retablo fue donado por el torrelagunense D. Pedro González, Obispo de Ávila.

A la izquierda del altar mayor, en la capilla lateral, se encuentra el llamado “Cristo de Cisneros”, además de un sepulcro plateresco y los restos del poeta Juan de Mena.

A la derecha del altar mayor, otra capilla lateral está presidida por un retablo que tiene un lienzo con la imagen de la Virgen del Rosario. Delante del retablo se encuentra la lápida de Alfonso Jiménez, padre del Cardenal Cisneros.

Convento de las Concepcionistas Franciscanas Descalzas

Este convento fue fundado por Don Hernando Bernaldo de Quirós y su esposa Doña Guiomar de Berzosa hacia 1560. De la primitiva construcción no se conserva casi nada porque durante la Guerra Civil sufrió importantes destrozos causados por una bomba. Fue reconstruida hacia 1960 por el Patronato Nacional de Regiones Devastadas. El único  elemento destacable de todo el conjunto es la capilla, con un  retablo del siglo XVII del escultor Michael Tomas, con la Inmaculada Concepción como tema principal. En el muro norte del presbiterio está situado el  sepulcro de los fundadores en forma de arcosolio. Cabe destacar la entrada a la iglesia como elemento del edificio original, y cuyo lenguaje renacentista se relaciona con el círculo de Gil de Hontañón.

Ermita de Nuestra Señora de la Soledad o de la Vera Cruz

Se encuentra en el Camino de la Soledad a la salida del pueblo. Presenta planta de cruz latina con nave única. El edificio actual, de mampostería de piedra y ladrillo, fue levantado en diferentes fases a partir del crucero del antiguo humilladero de la Vera Cruz, de finales del siglo XV. En el siglo XVII, en estilo barroco, se construyeron los brazos del crucero, la nave, el presbiterio y la pila bautismal y en el siglo XVIII se realizó el camarín de la Virgen, situado detrás del presbiterio y con decoración de frescos en su cubierta.

Alhóndiga  

Este edificio, recientemente rehabilitado, se levantó entre los siglos XIV y XV como alhóndiga o mercado de abastos, transformándose posteriormente en alfolí o almacén de sal para el ganado. El edificio, de planta rectangular y dos cuerpos, está realizado en mampostería y madera con refuerzos en algunas zonas de adobe y ladrillos.

Ayuntamiento, antiguo pósito

Fue fundado por el Cardenal Cisneros en 1514 para servir como pósito o almacén de grano para las épocas de escasez. Su construcción, de características renacentistas, incluía algunos elementos góticos como la puerta de entrada. El edificio, de planta rectangular y cubierta a dos aguas, ha sido totalmente modificado. La fachada se articula en dos niveles porticados precedidos de una escalinata de acceso y queda enmarcada por un par de cuerpos recios a derecha e izquierda. En la parte superior del cuerpo de la derecha encontramos una lápida con el escudo cardenalicio arzobispal de Cisneros y la inscripción que prueba que la obra fue promovida por el Cardenal. Además de pósito, el paso del tiempo otorgó al edificio diferentes usos. Hoy es el Ayuntamiento.

Casa de la Cultura, antiguo Hospital de la Santísima Trinidad   

El actual edificio que alberga la Casa de la Cultura fue un  hospital de beneficencia fundado por la familia Bernardo de Quirós.  En la primera mitad del siglo XX  albergó también  la parada de sementales y caballeriza de la Guardia Civil. El edificio fue abandonado en torno a 1967, y a finales de siglo el Ayuntamiento acometió las obras para transformarlo en la que hoy es Casa de la Cultura. Los restos que se conservan son fundamentalmente barrocos, aunque hay algunos de épocas anteriores, entre los que podemos destacar la fachada de la calle Santísima Trinidad decorada con dos escudos en los extremos y entre ambos un relieve con la imagen de la Santísima Trinidad, y la portada mudéjar del cuerpo principal, además pueden verse en diversos puntos del edificio lienzos del antiguo paramento y una hornacina con decoración gótica en el actual teatro.

Palacio Salinas

Su construcción se asocia al  taller de Gil de Hontañón, en el siglo XVI. En la actualidad sólo se conserva la fachada del edificio original de estilo renacentista, debido a que el resto fue destruido por una bomba durante la Guerra Civil y reconstruido posteriormente. En la fachada de piedra destaca la puerta de entrada, compuesta por un arco de medio punto rebajado enmarcado por dos columnas. Actualmente este edificio alberga la casa-cuartel de la Guardia Civil.

Atalaya de Arrebatacapas

A esta construcción, situada sobre un promontorio, se llega por la carretera de El Berrueco. Forma parte de un grupo de atalayas construidas por los musulmanes en el siglo X en torno al río Jarama. Se trata de una torre de vigilancia de planta circular con un perímetro exterior de 19 metros y una altura aproximada de 12 o 13  metros en origen, aunque hoy se encuentra desmochada. Está construida con hiladas de mampostería irregular y argamasa mezclada con piedras para rellenar los muros. El  interior  estaba dividido en tres pisos. La comunicación del peligro entre las atalayas se realizaba a través de hogueras que en poco tiempo alertaban al núcleo principal, Talamanca,  y a la población.

Puerta del Cristo de Burgos

Esta puerta es la única que se conserva de la antigua muralla de Torrelaguna. No está claro el momento en el que se inicia la construcción de la muralla, aunque sí podemos decir que una parte de la misma comenzó a construirse antes de 1390, aprovechando posiblemente algún tipo de sistema defensivo anterior, y que se finalizó a principios del siglo XV. Los destrozos de la Guerra de la Independencia  iniciaron el deterioro que posteriormente se acrecentó, y por el que hoy sólo podemos reconocer algunos restos, algunos lienzos, la puerta del Cristo de Burgos,  y la Torre de la Montera.