Iglesia de Santa María Magdalena

Es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura gótica madrileña, aunque en su decoración se mezclan elemenos góticos y renacentistas, algo usual en las construcciones hispanas del momento. Su construcción abarca desde los primeros años del siglo XV hasta el primer cuarto del siglo XVII. De planta basilical con tres naves, cuenta con cinco capillas en los laterales. Los retablos son barrocos y platerescos. Entre ellos, resalta el del altar mayor, de tipo churrigueresco, atribuido a Narciso Tomé.

A su izquierda, en un lateral, se encuentra el denominado “Cristo de Cisneros”, donado por los Reyes Católicos, además de un sepulcro plateresco y los restos del poeta Juan de Mena. A la derecha, otro lateral está presidida por un retablo que tiene un lienzo con la imagen de la Virgen del Rosario. Delante del retablo se encuentra la lápida de Alfonso Jiménez, padre del Cardenal Cisneros.

A los pies del templo y adosada al muro Norte, se alza la torre de la iglesia y, junto a ella, se sitúa la portada principal, dividida en tres calles separadas por contrafuertes. Los vanos laterales son apuntados y el central un arco carpanel. El tema decorativo representa la Imposición de la Casulla a San Ildefonso.

La portada sur, de la Resurrección o de la Pascua, se encuentra retranqueada entre las dos capillas de los siglos XVI y XVII, y refleja las características de la arquitectura hispano-flamenca de finales del siglo XV. Sigue el esquema de arco apuntado enmarcado, a su vez, por otro mayor con remate conopial y decoración de florones y motivos geométricos flamígeros. Su iconografía, muy deteriorada, refleja el tema de la aparición de Cristo Resucitado a la Magdalena.

En el interior, la cabecera está dividida en tres partes: en la central se encuentra un gran retablo barroco del segundo tercio del s. XVIII, de madera dorada y policromada apoyado sobre un zócalo de piedra. Tiene banco, un cuerpo con tres calles y ático en forma de media cúpula. En la calle central, una gran hornacina alberga la escultura de la patrona de la iglesia, Maria Magdalena penitente, realizada por Luis Salvador Carmona en el segundo tercio del s. XVIII. En las calles laterales se abren otras dos hornacinas, que acogen las imágenes de S. Isidro Labrador  (izquierda) y Santa Maria de la Cabeza (derecha). El retablo fue donado por el torrelagunense D. Pedro González, Obispo de Ávila.

CAPILLAS

Capilla Bautismal. Siglo XVI. Se trata de un sencillo habitáculo rectangular cubierto con una gran bóveda de terceletes y ligaduras. En el centro se sitúa la pila bautismal tardo-gótica del siglo XVI realizada en piedra. En las paredes, y a modo de decoración, se disponen fragmentos de antiguos retablos.

Capilla de la Asunción. Fundada por Ana Bernaldo de Quirós y realizada en el siglo XVII en estilo barroco. Es de planta cuadrada y está cubierta por una cúpula sobre pechinas ricamente decoradas con escudos. El lienzo de la capilla es de Eugenio Cajés y representa el tema de la Asunción.

Capilla de San Gregorio, fundación del inquisidor Gregorio Vélez, se construyó entre 1540 y 1544. Se accede a ella a través de un ornamentado arco plateresco. Es de planta rectangular, cubierta con bóveda estrellada, y posee una pequeña cabecera poligonal. En los muros Norte y Oeste se abren dos arcosolios de similares características. Destacan los enterramientos y el bello retablo de madera policromada.

Capilla de la Anunciación. De fines del siglo XVI. Tiene planta de cruz griega con los brazos poco desarrollados, y está cubierta por una cúpula. Consta de sacristía, pequeño coro alto y cripta subterránea con los restos del fundador, Fernán López de Segovia, cuyo monumento se encuentra en forma de arcosolio. El frente del altar está cubierto por un enorme lienzo de la Anunciación obra de Patricio Cajés. También están expuestas ropas litúrgicas.

Capilla de San Felipe. Fundada por doña Petronila de Pastrana en 1626. Es de planta cuadrada y está cubierta con una cúpula. El gran lienzo del altar, obra atribuida a Eugenio Cajés, representa el martirio de San Felipe. El monumento funerario de la fundadora y su marido, Felipe Bravo Daguayo, se abre en el muro sur de la capilla en forma de hornacina.